|
|
|
|
| La Zona |
En el siglo II A.C. la región denominada como “Valentia” (“la hermosa”, “la poderosa”) fue conquistada por los Romanos, quienes con el tiempo perderían el dominio del territorio en favor de otras muchas civilizaciones; los godos, los griegos y por supuesto los árabes. En el año 1021, Valencia y con ella toda esta región litoral se convertía en un reino independiente. Posteriormente, en el 1094, los cristianos conquistaron la ciudad siguiendo las órdenes del ilustre Rodrigo Díaz de Vivar (conocido como “El Cid Campeador”), y mantuvieron el dominio sobre la misma durante un corto periodo de tiempo. Entonces, el territorio en cuestión pasó de nuevo a manos de los árabes, quienes cederían ante la reconquista cristiana que tuvo lugar en el año 1238, durante el reinado de Jacobo I. Sin lugar a dudas, entre otras cosas a Valencia se la conoce por su historia y su cultura; siendo prueba de ello, por ejemplo, las primeras baldosas de cerámica pintadas a mano; que se elaboraron en Manises, una pequeña localidad a 7 Km. de Valencia. Desde ese momento, tales piezas de artesanía se convirtieron en un producto muy cotizado, hasta el punto de que pueden encontrarse en diversos palacios de Europa, e incluso en el Vaticano.
De todos es conocido que la Costa Blanca se caracteriza por una increíble belleza y por la buena meteorología. En ese sentido, cabe destacar la existencia de núcleos montañosos próximos a la costa, cuya acción protege la zona de los gélidos vientos del norte que suelen desplazarse con dirección al Mediterráneo. De hecho, durante el verano, se alcanza un promedio de unas 300 horas de sol al mes, con una temperatura media de 28 a 30 grados. Asimismo, los inviernos son templados; con una temperatura media de unos 17 grados durante el día que desciende, sin embargo, durante la noche. Además, durante algunas semanas de invierno florecen los abundantes almendros que se albergan en la zona, confiriéndole al paisaje un suave tono malva. Es más, la región comprendida entre las provincias de Alicante y Valencia se asocia con la dedicación a diversos cultivos; tales como naranjas, limones, almendras y aceitunas.
Por otra parte, la gastronomía de Alicante se basa principalmente en la denominada dieta Mediterránea, y consiste sobre todo en pescados y verduras, además de algunos platos típicos de carne. En particular, claro está, lo típico de la zona es la paella, por lo que puede degustarse en la mayoría de los restaurantes. En cualquier caso, también cabe destacar que en la región pueden encontrarse diversos establecimientos de cocina internacional.
Finestrat se caracteriza por combinar agricultura con sector servicios y oferta turística. Igualmente, es curioso cómo esta localidad ha sido capaz de preservar los rasgos tradicionales de los pueblos mediterráneos. Además, una opción a destacar aquí es la posibilidad de disfrutar con relajantes paseos, alrededor de la iglesia y de camino a la Ermita del Remedio; que se construyó sobre un antiguo castillo árabe, dotándola de una excelente vista panorámica sobre la comarca de la Marina Baixa. En particular, la localidad se identifica a sí misma como perfecta representante tanto “del mar como de la montaña”, puesto que la mayor parte de la población se ubica sobre el núcleo montañoso mientras que en la playa se localiza otra pequeña parte. Asimismo, concretamente en La Cala (zona costera de Finestrat), se ubican dos campos de golf de 18 hoyos secundados por un paraje natural de considerable belleza.
En Benidorm, las playas y la amplia oferta en cuanto a posibilidades de ocio explican el motivo por el cual esta localidad se ha convertido en el destino turístico más importante de la Costa Blanca. Desde luego, Benidorm posee algunas de las mejores playas que pueden encontrarse en todo el mundo. Nos referimos a 7km de arena fina y dorada repartidos entre la Playa de Levante y la de Poniente, sin olvidar que entre ellas se ubica la pequeña cala de pescadores conocida como Playa del Mal Pas o la Punta Canfali, donde en un tiempo se alzaba un castillo.
Así pues, las playas de fina arena, que se limpian diariamente; la calidad de los diversos servicios y la transparencia de las aguas constituyen los principales motivos para optar por Benidorm, a tenor de lo que alegan muchos de sus visitantes. En concreto, la mayoría de los bañistas escogen la Playa de Levante, que se extiende desde la Punta Canfali hasta el Rincón de Loix.
Con este marco de fondo, la concentración de visitantes recostados al sol en mitad del verano; con el colorido que ello supone, resulta cuanto menos impactante. Por su parte, la Playa de Poniente se ubica en los límites del casco antiguo, cerca de la cala de Finestrat. En realidad, la Playa de Poniente se parece bastante a la de Levante, aunque es más tranquila.
El centro histórico se encuentra alrededor de la Punta Canfali, desde donde puede contemplarse la imagen más emblemática de Benidorm, con ese famoso balcón de piedra blanca y unas increíbles vistas panorámicas. Asimismo, también se puede visitar en esa zona la iglesia neoclásica en honor a San Jaime Apóstol.
Playa del Albir se ubica a dos kilómetros del casco antiguo, entre L’Alfàs del Pi y la Sierra Helada. Se trata de una playa de guijarros que cuenta con una amplia oferta de servicios y en la que existen diversas posibilidades de ocio, incluyendo tres playas nudistas que se encuentran cerca del faro. En particular, el paseo marítimo se conoce con el nombre de Paseo de las Estrellas, dado que alberga los nombres de distintos actores famosos que han visitado L’Alfàs del Pi durante el Festival de cine que se celebra anualmente en el mes de julio.
Altea está situada en lo alto de una colina, cuya cima se eleva sobre la famosa iglesia parroquial de revestimientos blanquecinos. Por su parte, el casco antiguo, siempre tan lleno de vida y de color, le proporciona a Altea un encanto especial. En cuanto a una posible ruta, podríamos empezar por la Plaza del Convento y atravesar el Pont de Moncau, que lleva al barrio de Vellaguarda; donde encontramos empinadas y estrechas calles adoquinadas con pequeñas glorietas. Asimismo, en la Plaza, el centro cultural y de ocio está constituido por la Iglesia de la Virgen del Consuelo. Igualmente, la placidez y tranquilidad de Altea la han convertido en un paraíso para diversos artistas y productores de artesanía, cuyas tiendas y puestos se despliegan por todo el casco antiguo. Al pie de la colina se ubica el amplio paseo marítimo, así como la calle donde se concentra la actividad comercial; es decir, la Avenida del Rey Jaime I. Altea dispone de 6 kilómetros de playa, en la que se alternan los acantilados y las extensiones de guijarros aptas para el baño. Concretamente, la Playa de la Roda se encuentra justo a continuación del casco antiguo.
Calpe con su ubicación privilegiada, un clima casi perfecto y un sinfín de atractivos parece haber cautivado tanto a turistas extranjeros como a residentes nativos. De hecho, miles de visitantes británicos y alemanes con planes para realizar una pequeña escapada por esta población ¡han optado por no volver a su país de origen!
El elemento más conocido y distintivo de la población es el enorme Peñón de Ifach, una roca de grandes dimensiones que sobresale 332 metros del mar Mediterráneo y nos recuerda al Peñón de Gibraltar. Cabe destacar que El Peñón de Ifach fue declarado reserva natural en 1987, por lo que en la actualidad sirve de refugio y hogar para diversas especies de aves, así como para algunos ejemplares de flora y fauna poco comunes. Por otra parte, una excursión por el casco antiguo nos revela distintas muestras de la riqueza histórica que caracteriza a Calpe; por sus murales; ciertos monumentos y una serie de museos cuya actividad mantiene los vínculos entre la población y su accidentado pasado. De hecho, alrededor del Peñón de Ifach se han encontrado restos de tribus Iberas que se remontan a cientos de años antes de Cristo. |
|
|
|
|
|
|
 |
Tel: +34 68 779 7778
E-mail: espis@espis.net
En Espis aceptamos estas tarjetas de crédito: |
 |
|